Trazos de libertad

Trazos de libertad

Trazos de Libertad es un proyecto desarrollado por el artista y ex-dragoneante Carlos Rojas y la Fundación Casa Tres Patios que aborda la reintegración social de los internos en los centros penitenciarios a través de la apropiación de técnicas artísticas y los diálogos que pueden surgir en el acercamiento al arte.

 

Esto ante la ausencia de procesos de formación alternativos que le apuesten a potenciar habilidades técnicas y generar diálogos entorno a temas que resultan importantes en la reintegración y empoderamiento de los privados de la libertad en los centros penitenciarios de Colombia. El proyecto brinda a los internos herramientas para plasmar sus narrativas a través de las artes visuales y expresar sus ideas y emociones en formas creativas y no violentas. Se entiende que la creación artística en contextos complejos como lo son los centros penitenciarios puede llegar a contribuir al fortalecimiento del autoestima, el trabajo colaborativo entre los participantes, la exploración de referentes de vida alternativos y la motivación a desarrollar nuevas formas de habitar el sistema penitenciario.

 

Los retos que enfrentan los internos dentro de sus procesos de reintegración a la sociedad civil se ven reflejados en la cifra de personas reincidentes que ofrece el INPEC (2020), según la cual la población que ha vuelto a los centros penitenciarios es de 16.482 (21,34% de las personas). A esto se suma las difícil situación de hacinamiento en los centros penitencios, valor que llega al 29,1%, es decir, una sobrepoblación de 23.557 individuos.

Objetivos

General

  • Mejorar las habilidades socioemocionales y técnicas de los privados de la libertad de los centros penitenciarios Pedregal, Bellavista e Itagüí a través de las prácticas artísticas y la gestión de oportunidades económicas.

 

Específicos

  • Suscitar referentes y narrativas positivas y habilidades para la vida que permitan la reintegración a la sociedad y mejorar sus relaciones y comportamiento dentro de la institución carcelaria. 

  • Capacitar a los internos en técnicas artísticas que les pueden servir como herramientas de expresión para su reintegración en la sociedad y la adquisición de trabajo.

  • Gestionar oportunidades personales y laborales para los pospenados a través de alianzas estratégicas con organizaciones del primer, segundo y tercer sector y formación para el trabajo. 

Alcance

 

  • Beneficiarios del proyecto: 200 internos de los centros penitenciarios de Bellavista, Itagüí y Pedregal. La cantidad de beneficiarios puede variar de acuerdo con los recursos de financiación disponibles. 

  • Bellavista: 70 hombres

  • Itagüí: 65 hombres

  • Pedregal: 65  mujeres

Antecedentes

 

HISTORIA DEL PROYECTO “TRAZOS DE LIBERTAD”

En el mes de septiembre del año 2012 se convocó a los privados de la libertad recluidos en los patios de mediana seguridad para que participasen en talleres de dibujo, pintura y modelado en arcilla que van a ser dictados por estudiantes en Artes Plásticas de la fundación Universitaria Bellas Artes (FUBA).

Para esta convocatoria asistieron durante seis meses un total de 18 privados de la libertad quienes recibieron conocimientos en los diferentes talleres propuestos en la primera reunión, estos talleres fueron dictados por los estudiantes:  Juan Pablo Echavarría, Alexandra Cossio y Carlos Rojas que concluyeron con una exposición de los trabajos realizados durante este tiempo, en el interior de la cárcel.  Esta labor que llenó de satisfacción a quienes en su momento realizamos estos talleres, fue el impulso que generó el deseo de dictar talleres permanentes en pro de la resocialización del personal privado de la libertad.

Después de casi cuatro años en febrero de 2016 se realicé convocatoria en los pabellones de mediana seguridad y justicia y paz (patios 3,4,5 y 6) para quienes tuviesen el interés de participar en talleres de dibujo y pintura, a este llamado asistieron un poco más de veinte internos que mostraron su interés por participar.  En el segundo encuentro llegaron solo cuatro, tal vez el entusiasmo y las ganas de estos cuatro participantes me dieron fuerzas para continuar con mi sueño, sueño que se empezó en un salón ubicado al interior del penal utilizado por el ZENA, que se me prestó por las tardes, tres días a la semana. 

 

Con el trascurrir de los días se empieza a incrementar el interés y la participación de otros privados de la libertad, atraídos por el deseo de aprender a dibujar.  En un primer momento se realizan ejercicios básicos de dibujo que les permite aprender la técnica.   El grupo empieza a crecer y el espacio que ocupamos se hace pequeño, surge la necesidad de ubicar un nuevo lugar para esta práctica, encuentro un espacio abandonado en un área semi-externa del penal, donde años atrás era utilizado para la fabricación de velas y traperas.  Con la autorización del señor Director Capitán Erazo accedo a una parte de este espacio que nos permite aumentar los participantes.

De manera simultáneamente y por petición del Interno José Luis Mejía quien se encontraba recluido en el patio # 2 siendo el único pabellón de alta seguridad en el establecimiento, solicitó que las clases de dibujo y pintura que se venían realizando en los pabellones comunes y JP, pudiesen ser llevadas a dicho pabellón, ya que, por la infraestructura y el perfil de alta seguridad de este pabellón, muchas de las actividades casi nunca llegan a estas personas que se encuentran allí recluidas.  La acogía fue muy buena en este lugar, alcanzando un poco más de veinte personas, el espacio era reducido por ende la práctica del dibujo se dificultaba, viendo la necesidad de trasladarnos a un lugar más adecuado para continuar con este proceso, se  decidió solicitar el desplazamiento al lugar donde se trabajaba con el otro grupo, era difícil conseguir la autorización por el perfil de los internos y por la categoría del patio el reglamento interno no permite trasladarlos a una zona semi-externa.   Mediante solicitud escrita y un dialogo intenso y extenso con el Capitán Erazo, autorizó el traslado los días miércoles y viernes bajo mi responsabilidad.

En este momento se hace necesario un proyecto no solo para dictar clases de dibujo y pintura sino donde converjan otras actividades artísticas como:  escultura, teatro, música, literatura etc.  Esta idea que en un primer momento no tenía   pretensiones muy altas, pero a medida que pasa el tiempo los intereses de los privados de la libertad por otras disciplinas y mediante la observación y el seguimiento día a día encuentro el cambio en el comportamiento de las personas que asisten a los talleres, además entiendo que en las cárceles hay seres humanos que lo único que nos diferencia es la condición y el uniforme, seres humanos que reclaman una segunda oportunidad, y tal vez la encuentran en un proyecto como “TRAZOS DE LIBERTAD”.  Donde convergen personas que han cometido diferentes delitos sin exclusión y sin ningún tipo de recriminación, ya que este espacio es un espacio para la libertad intelectual, las rejas no existen en la mente del ser humano.   Siendo el ser humano la razón de ser de este proyecto, no el delito, no la institución solo la resocialización del mismo.

Después de un tiempo y con la necesidad de abrir nuevos cupos la dirección opta por utilizar el espacio que algunos privados de la libertad usaban en la práctica musical, como celdas, se genera la necesidad de reubicar esta actividad y así, no permitir la desaparición.  Esto para mí se convierte en la gran oportunidad de llevar la música al proyecto “Trazos de Libertad”.  La noticia del cierre del lugar donde se preparaban los alimentos para el personal de internos y de reubicarla en el lugar donde realizábamos los talleres, mientras la adecuan.  En un primer momento la recibo como una mala noticia, esto ocasiona la búsqueda y conquista de nuevos espacios que se encontraban abandonados e inutilizados desde hace muchos años.  Después de unos meses se nos fue devuelto el espacio, surgiendo una nueva idea, la idea de crear la primera sala de exposiciones dentro de un centro carcelario a la altura de cualquier sala de exposiciones del país y el primer centro cultural donde se realizan actividades como: dibujo, pintura, escultura, teatro, poesía, literatura entre otras.

Así fue, como “trazos de Libertad” en septiembre del año 2017 inauguro la sala de exposición que lleva mi nombre, por iniciativa de las personas que con el apoyo, colaboración, entrega, sacrificio y responsabilidad hicieron realidad un sueño que hoy es  orgullo: de sus familias, de ellos, del EPC La Paz, del INPEC y mi satisfacción personal ya que se pudo demostrar que la práctica artística genera cambios desde el interior de las personas y puede ser un  medio para la verdadera resocialización del personal privado de la libertad.  

Se empezó con cuatro personas recibiendo clases de dibujo, ya son 60 privados de la libertad que transforman sus vidas con prácticas artísticas (música, teatro, pintura, escultura, audiovisuales, literatura etc.) 

NO MAS SEMENTERIOS DE SERES VIVOS

CARLOS H. ROJAS NIÑO 2020

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