El arte es político: conversatorio el muralismo y la comunidad

Laura Estefanía Moreno, artista visual; Juan David Quintero, investigador y curador independiente; y Jhon Ferley Ciro, miembro de Casa Kolacho y músico hip hop estuvieron conversando sobre el graffitti y el street art, como manifestaciones políticas potentes en una ciudad y en un país con realidades complejas. Estas fueron algunas de las reflexiones que compartieron en el primer conversatorio por los 15 años de Casa Tres Patios.


Hacer un graffitti no es rayar una pared y tampoco es simplemente llenar de color una calle.

Pintar los muros es decir “yo existo”, pero también hacer que las personas vuelvan su mirada sobre una realidad que antes no habían mirado y que solo la percibieron en el momento en que había algo distinto: una marca colorida con un dibujo o una palabra. Por eso, quienes van, por ejemplo, al Graffitour de la Comuna 13 no se encuentran solo con la galería al aire libre más grande de América Latina, sino que, a través de las imágenes plasmadas en esas paredes se cuenta la historia de dolor y resistencia por el que este territorio ha pasado, como cuenta Ciro.


Y es que el arte es político, y hoy en día es importante que las reflexiones artísticas partan del trabajo interdisciplinario con historiadores, politólogos y personas que habitan las comunidades, porque es así como el arte podrá desplegar todo su potencial para “evidenciar las realidades y mostrar lo que está pasando en la actualidad: denunciar problemáticas comunes y ahondar en ellas”, como lo plantea Laura Moreno quien se desempeña como directora general del colectivo Lemm and Buda.


Esta fusión de disciplinas es importante porque, según Juan David Quintero, la academia puede contribuir desde la teoría, aportando distintos referentes para que los artistas callejeros puedan empaparse de lo que ha pasado en la sociedad, qué luchas se han reseñado pues “lo interesante de ambos mundos es ser coherente con los accionares de entender lo que está pasando”. En últimas, para este historiador, es clave que los artistas puedan entender su ejercicio no solo como algo estético sino como un lugar de debates y desde donde se puede vivir el activismo, ya que el arte tiene la posibilidad de mover fibras en las personas y apoyarlas en el ejercicio de comprender y movilizarse frente a la realidad.


Así, los graffittis no son rayas en la pared. Para Ciro, muchos desconocen las dinámicas alrededor del arte y por eso llaman vándalos a quienes pintan un muro, cuando realmente muchos lo que hacen es tomarse las calles para contar las realidades de sus territorios y llamar la atención sobre ellos, “dejar de ser x”. Porque el arte, en la actualidad, no es solo el que está dentro de los museos y muchas de las reivindicaciones sociales pasan por estas prácticas que no se quedan en el muralismo sino que atraviesan el teatro, el baile, el performance o la música.


Y aunque esta labor social es crucial, los artistas siguen pensando cómo pasar de hacer de su ejercicio algo sustentable, a que sea rentable. “En estos meses se han perdido muchos trabajos culturales. Son 15 años de resistencia de C3P ejerciendo su labor y eso no es fácil”, afirma Laura quien junto con Ciro y Quintero, están convencidos que es importante que haya, primero, solidaridad entre el gremio de artistas; segundo, conciencia en las personas de que los artistas viven de su arte y pueden vender lo que hacen pero no lo que son y tercero, conocimientos para entender cómo desde el saber de cada uno se puede hacer alianzas para que el arte y la cultura puedan tener rentabilidad.


Aquí podrás conocer la grabación completa de este conversatorio y a continuación te dejamos la programación para los próximos meses:







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