Claves para la transformación social en Colombia: educación crítica

Desde Casa Tres Patios, queremos proponer una mirada para actuar de manera política en Colombia, partiendo desde el pensamiento crítico y la empatía, dos elementos que son posibles de cultivar a través desde la educación, pero no de cualquier tipo. Entonces, ¿de qué hablamos?




La enseñanza es un acto político

“Ningún orden opresor soportaría el que los oprimidos empezasen a decir:

¿Por qué?” (Paulo Freire)


Cuando se plantea la educación como un acto político y se entiende la trascendencia de la formación de sujetos, es importante saber desde qué corriente se enseña y, en el contexto colombiano, es clave un enfoque que permita la emancipación de la opresión a través del despertar de la conciencia. Esto último es el objetivo principal de la pedagogía crítica, que va de la mano de la justicia social y la democracia.


Pedagogía para la liberación, pedagogía crítica o educación popular son términos allegados que han repercutido fuertemente en Latinoamérica, cuya tesis central se basa en el aprendizaje dialéctico entre la alumno- maestro y su teoría y práctica se enfocan explícitamente en enseñar desde los problemas del contexto.


Esta corriente es fundada por el pedagogo brasilero Paulo Freire y sus inicios estuvieron marcados por la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt y por aportes de pedagogos como John Dewey. Los principales aportes de esta corrientes son sus reflexiones sobre la enseñanza desde la praxis para el pensamiento crítico.

¿Cómo enseñar desde la pedagogía crítica?

La pedagogía crítica busca, desde su práctica, formar seres justos y comprometidos, capaces de leer y entender el contexto para luego cambiar su propia realidad. Se trata de un proceso social que tiene cabida no solo en contextos institucionales, de hecho, surge con mayor fuerza en espacios alternativos en los que es posible subvertir las metodologías clásicas de enseñanza y en donde tengan cabida las luchas sociales y las propuestas prefigurativas surgidas desde abajo. Desde esta perspectiva, se entiende a la educación como herramienta de transformación revolucionaria.


Aquí les compartimos algunas claves para empezar un proceso de educación popular.


1 Preguntarse

La clave de esta pedagogía no parte de darle respuestas a los educandos, sino desde hacerles preguntas. Así, el cuestionamiento constante es la forma en que se materializa esta corriente, la cual convierte en su aliado al método socrático.

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Quienes se acerquen al proceso de guiar la formación deben tener como herramienta principal la pregunta, pero antes de cuestionar a los educandos sobre el por qué y para qué de las cosas, debe partir de hacerse preguntas a sí mismo y al método que utiliza, por ejemplo para qué, a quiénes y qué tipo de persona se espera formar.


En todo este proceso la palabra juega un papel fundamental, como lo expresó Freire en La pedagogía del oprimido, pues esta "más que instrumento es origen de la comunicación, es diálogo, es lugar de encuentro. El hombre se humaniza expresando y diciendo su mundo, ahí comienza la historia y la cultura".


2 Contextualizar

La pedagogía crítica busca la creación de conciencia crítica para la liberación y la transformación social. Y esto se logra si la enseñanza se da desde -y para- el propio contexto.


Ese contexto es clave porque, por ejemplo, tener un conocimiento de las realidades que se habitan. Por ejemplo, desde la educación popular no se desconoce que Latinoamérica cuenta con índices de desigualdad social y analfabetismo altos, en comparación con otras regiones del mundo. Según la Cepal, para el 2019 habría 191 millones de personas en condiciones de pobreza y 72 millones en pobreza extrema (Cepal, 2019); esa sola perspectiva habla de la importancia de concebir una enseñanza que problematice esas realidades.


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La educación popular ha sido clave para los procesos sociales que buscan la reducción de las brechas de desigualdad y la transformación social, pues, con esta, no solo se aseguraría una mayor inclusión de las clases medias- bajas a los procesos educativos, sino que además se garantizaría que la población pueda tener conciencia crítica.


3 Crear

En la pedagogía crítica la única metodología no es la pregunta, para fomentar la conciencia social y la sensibilidad, también tienen cabida formas de expresión artísticas y culturales para que desde las propias problemáticas del contexto sea posible generar conciencias críticas y posibilidades de transformación social y no personas domesticadas que simplemente se adaptan a sus realidades sin pensar en que otros mundos son posibles.


En este contexto la palabra sin acción es palabrería pero las acciones sin reflexión es puro activismo, por eso son importantes ambos procesos: pensar y crear, para tener propuestas potentes desde los educandos que los lleve a cambiar las realidades que habitan, especialmente, en las que impera la opresión.



4 Dialogar

Una premisa fundamental para la pedagogía crítica es partir de la horizontalidad, de modo que se da desde la socialización de pares (aquí el maestro también puede aprender del alumno), dejando como una de las enseñanzas principales, la posibilidad de crear grupos de interacción social para compartir experiencias de vida y para apostarle luego a la reducción de brechas de desigualdad.


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En ese sentido el diálogo es fundamental porque se entiende que el mundo es un lugar de encuentro consigo mismo y con los demás y porque este lleva a la socialización. Mientras otros modelos pedagógicos apelan al individualismo, la educación popular privilegia la acción y el pensamiento que se construye en colectivo (juntar para transformar, dividir para oprimir) y que surge desde el amor pues, como dice Freire: "si no amo el mundo, sino amo la vida ni a los hombres no es posible el diálogo, sin este no hay comunicación y sin esta no hay verdadera educación".



¿Qué temas se abordan desde la educación popular?

En los procesos de pedagogía crítica, especialmente en aquellos en los que Casa Tres Patios ha abordado desde sus proyectos de la Escuela para la vida en común están:

  • Autonomía y autogestión: que permiten crear procesos productivos que generen el desarrollo económico de una comunidad.

  • Enfoque de género: otorgando herramientas para afrontar y frenar todo tipo de violencias basadas en la diversidad sexual o el ser mujer (y en varios casos creando diálogos hacia nuevas masculinidades)

  • Enseñanza de habilidades para la vida y comunicación asertiva: permitiendo que se aprenda a solucionar los conflictos por vías pacíficas; por ejemplo. la enseñanza a partir del arte, permitiendo dejar clara la importancia de este para apostarle a un cambio social y permitiendo además la creación de nuevas escuelas artísticas.

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¿Es posible la transformación desde la educación?

La educación popular abre posibilidades para afrontar los problemas estructurales que aquejan a una sociedad como la colombiana, pues sus bases son pensadas específicamente con el objetivo de aportar una solución a la opresión estructural y, si bien la educación no transforma por sí sola la sociedad, sí formará a las personas que más tarde lo harán.


Finalmente, uno de los aspectos a rescatar de todos estas escuelas populares es que, su modo más directo de aportar a la sociedad colombiana, es formando personas íntegras en todos los aspectos que se necesitan para generar un pensamiento crítico y democrático.


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